
Hace un par de semanas tuve que ir a Lérida por trabajo y he de decir que salí muy soprendido. ¡Me encantó! Tuve la suerte de alojarme en el AC Marriott, y digo la suerte porque estaba en una ubicación inmejorable tanto para ir a trabajar como para hacer turismo. Lo peor que tiene el hotel, y son mis dos únicas pegas, fueron la ducha que tenía una mampara minúscula que no servía para nada y una televisión de hace años. Es el mismo modelo que tenemos en mi pueblo y no bromeo.
Como puntos positivos tengo que mencionar que la habitación tiene minibar. Y es que siempre viene bien para meter dentro algún bollo, agua o un gazpacho (vamos, lo que viene siendo que viene de lujo para ponerte gordo sin salir a relacionarte). También a favor es la atención en Recepción. Pedí consejo sobre qué visitar y dónde comer y me ayudaron muchísimo. ¡De hecho me organizaron el día a lo tonto!



