domingo, 29 de mayo de 2016

Semana en Granollers (Parte 1)


Bueno pues la semana pasada, del 23 al 29 de mayo, la he pasado en Granollers. Se trata de una ciudad catalana situada en la comarca del Vallés Oriental, en la provincia de Barcelona. He de reconocer que este destino no me parecía del todo excitante y me temo que poco turismo pude hacer. Sin embargo el tema gastronómico fue mejorando según avanzaba la semana.

Empecemos por el principio. ¿Dónde me alojé? Pues en el Aparthotel Atenea Valles. La ubicación era extraña. Se encontraba cerca del centro (o eso creo) pero en una zona que a la mínima que te pongas a explorar acabas en calles "chungas". Nada más llegar al hotel nos cobraron el famoso impuesto revolucionario que tienen por esas tierras. Mi estancia no incluía desayuno así que no puedo pasar a valorar este detalle. Quien quiera ir en coche, por la zona no resultó nada difícil aparcar (y gratis).

En cuanto la habitación, primero decidieron ponerme en el primer piso, cosa que ya de por sí no me gusta porque oyes todo el ruido de la calle, pero bueno yo no soy de quejarme por esto. Por lo que sí me quejé fue por el tipo de habitación. ¡Fumadores! ¿En serio? Nada más entrar me llegó una peste a tabaco (que intentaron camuflar con ambientador) horrible. Por supuesto pedí que me cambiaran de habitación y así lo hicieron. Me trasladaron a la última planta y eso ya fue otra historia. Tranquilidad absoluta, buenas vistas y una cama enorme solo para mí. ¿Recomiendo el hotel? Sí. Es confortable y acogedor. Tiene spa por 7€ la hora, desayuno por 9€ y ofrecen cenas entre otras cosas. El baño está bien y tiene una cosa que me llamó bastante la atención: Un cordoncito de alarma en la ducha.

¿Dónde comí? El lunes es un día difícil y no suelo pararme ni a hacer fotos ni a buscar un buen sitio para comer. Por lo general se nos echa el tiempo encima y se juntan el hambre con el sueño. Así que es normal ir al primer sitio que ofrezca menú del día o no tenga la cocina cerrada. En este caso acudí a un bar-restaurante muy cerca del hotel llamado El racó de les Moreres. Fueron bastante amables y la comida no estaba nada mal por 9€ el menú del día. Está situado en la Calle Camp de les Moreres.

El martes tiré para la zona centro, donde está la Iglesia y me temo que no recuerdo el sitio donde comí y aunque lo he buscado en Google Maps he sido incapaz de encontrarlo. Tristemente no comí demasiado bien en cuanto a calidad. Pedí unos espagueti boloñesa (muy ricos) y unos buñuelos de bacalao que eran de bolsa de congelados. Al menos era cantidad suficiente. Tras la decepción que me supuso, fui a un kebab.

Me adentré en la que antes he llamado "la zona chunga" y bueno, me llevé una enorme sorpresa. Entro en uno de los cinco kebab que había en la calle y me pido un dürum. No recuerdo el precio. 3 con algo, me parece. Y mi sorpresa vino cuando vi que en la zona menos vistosa de todas cuantas había estado en mi breve estancia me encontré con una de las personas más amables que atendieron en esta semana. Cuando le conocí fue la que mejor me había tratado.

Me preguntó que qué tal me iba la vida, que si era de Granollers. Le respondí que no, que estaba por trabajo. Le conté un poco y me preguntó que si me gustaba el sitio. Asentí. Comentó que la cosa "estaba muy mal" y que son tiempos de agradecer que se tiene trabajo, aceptar casi cualquier cosa. Terminó de preparar mi cena, le pagué y me fui, como dije antes, sorprendido.

El miércoles, y algo desesperado por no encontrar sitios notables para comer me puse a investigar. Y descubrí un sitio bastante escondido llamado El Cisne. Me recomendaron las croquetas así que decidí pedir un plato combinado:



Las croquetas por supuesto eran caseras, de pollo. ¡¡Y supieron a gloria!! En cuanto a la cena, al no ver nada que me hiciera especial ilusión y al igual que el lunes (que por cierto, no he hablado de esa cena) me compré algo en Carrefour y me lo llevé al hotel.

Continuará...

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