
Hace ya dos semanas, en las oficinas que visité de Las Glorias, en Barcelona, tuve la suerte de poder degustar una reinterpretación del término "Descafeinado con leche". Y es que la máquina de cafés decidió servirme mi bebida como sale en la primera foto. Esto es, sin café. Desde luego mi bebida era descafeinada y con leche... Así que poco podía quejarme.
Pues hete aquí que la semana pasada no tuve que hacer uso de estas máquinas del averno, creadas por el mismísimo fabricante de la mano de mono que compraba Homer en Marruecos así que pude degustar deliciosos cafés de lunes a viernes y sin contratiempos. Todo por el módico precio de 0€, no así como las napolitanas del hotel, que solo pude disfrutar el primer día, pues el resto de la semana aparecieron unas GORDAS alemanas que se apalancaron en el lobby del hotel para DEGLUTIR tales manjares. Habiéndome olvidado ya del incidente de la leche descafeinada he ido hoy, en el Carrefour de Granollers, con la mayor de las inocencias y de las somnolencias a por otro café. Esta vez era un "café con leche". Esto quería decir que:

