
Hace un par de semanas tuve que ir a Lérida por trabajo y he de decir que salí muy soprendido. ¡Me encantó! Tuve la suerte de alojarme en el AC Marriott, y digo la suerte porque estaba en una ubicación inmejorable tanto para ir a trabajar como para hacer turismo. Lo peor que tiene el hotel, y son mis dos únicas pegas, fueron la ducha que tenía una mampara minúscula que no servía para nada y una televisión de hace años. Es el mismo modelo que tenemos en mi pueblo y no bromeo.
Como puntos positivos tengo que mencionar que la habitación tiene minibar. Y es que siempre viene bien para meter dentro algún bollo, agua o un gazpacho (vamos, lo que viene siendo que viene de lujo para ponerte gordo sin salir a relacionarte). También a favor es la atención en Recepción. Pedí consejo sobre qué visitar y dónde comer y me ayudaron muchísimo. ¡De hecho me organizaron el día a lo tonto!
Mi primera parada fue la Catedral. Tuve la oportunidad de ver a la Virgen de Montserrat bien cerca y sin que nadie me molestara. Fue toda una sorpresa porque no recordaba que estaba ahí. Tengo que reconocer que lo que es el Templo es mucho más bonito por dentro que por fuera.
Tras pasear por el centro, y mientras iba a La Seu Vella me topé con el río Segre y pude ver lo gigantesca que es, y lo bien cuidada que está, su orilla. Tras eso, fui incapaz de no entrar a perderme en el Parque de los Campos Eliseos. El paseo fue bastante apacible y el lugar es increíble de lo verde que estaba. Si vais no dudéis en ir ahí y de paso dar una vuelta por la orilla del Segre. El tiempo empezaba a apremiar, así que puse rumbo a mi destino del día una vez más (La Seu Vella).
Llegué a través de la Plaza de San Juan, donde hay un ascensor que te lleva directo. Las vistas de la ciudad desde ahí arriba son espectaculares. Por un momento me imaginé siendo un guardia de la época oteando el horizonte en busca de bandidos o quizás montaraces con intenciones de acercarse a la edificación. Y no entendí el sentido de construir eso ahí, si es que es imposible vislumbrar nada estando tan alejado de todo... Eso sí, a ti te ven seguro. Me habría gustado entrar a ver el sitio pero estaba cerrado. Busqué la Antigua Catedral pero no sé si es que fui lerdo y no la reconocí o si de verdad no la vi. El caso es que no recuerdo haberme topado con ella...
El estómago ya rugía, pero sabía de sobra a dónde tenía que ir a comer. La recepcionista me había recomendado un par de restaurantes siendo uno de ellos un vegetariano: Teresa Carles, que fue donde comí. El local molaba bastante, y fueron muy educados conmigo en todo momento. La comida es de sobresaliente en este sitio, siendo cantidades abundantes y con mucho sabor (además de sano!). La carta es un poco curiosa porque te aparece lo de todo el mes, pero los platos solo están disponibles durante una semana. Y en esa semana te dividen los platos en función de lo que sea el ingrediente principal: Legumbres, verduras, pasta, etc. Sin duda pienso volver aquí.
Los otros sitios donde comí fueron Can Miquel, al lado del hotel, y en Vegas que también estaba al lado del hotel pero en la esquina opuesta a Can Miquel. El primero es una brasería que madre mía. Lo descubrí por Trip Advisor y las leyendas son ciertas. Para ir abriendo boca te sirven una generosa ración de pan con tomate. Todos fueron muy amables conmigo y, al ver que no entendía muy bien eso de que prepararme yo el pan con tomate (me lo trajeron por separado junto con unas aceitunas y la verdad es que pensé que los tomates eran para picar y no los toqué XD), me explicaron cómo se hacía. A partir de ahí supongo que les parecí subnormal y me trataron muy muy bien.
Al otro local, Vegas, fui para encargar una hamburguesa para cenar. El sitio estaba lleno de gente. Pero exagerado. Fue la causa de que tardaran en servirme, pero tras degustar la hamburguesa desde la tranquilidad de mi hotel pude saber por qué. Opción obligatoria si te gustan las hamburguesas.

Tras pasear por el centro, y mientras iba a La Seu Vella me topé con el río Segre y pude ver lo gigantesca que es, y lo bien cuidada que está, su orilla. Tras eso, fui incapaz de no entrar a perderme en el Parque de los Campos Eliseos. El paseo fue bastante apacible y el lugar es increíble de lo verde que estaba. Si vais no dudéis en ir ahí y de paso dar una vuelta por la orilla del Segre. El tiempo empezaba a apremiar, así que puse rumbo a mi destino del día una vez más (La Seu Vella).
Llegué a través de la Plaza de San Juan, donde hay un ascensor que te lleva directo. Las vistas de la ciudad desde ahí arriba son espectaculares. Por un momento me imaginé siendo un guardia de la época oteando el horizonte en busca de bandidos o quizás montaraces con intenciones de acercarse a la edificación. Y no entendí el sentido de construir eso ahí, si es que es imposible vislumbrar nada estando tan alejado de todo... Eso sí, a ti te ven seguro. Me habría gustado entrar a ver el sitio pero estaba cerrado. Busqué la Antigua Catedral pero no sé si es que fui lerdo y no la reconocí o si de verdad no la vi. El caso es que no recuerdo haberme topado con ella...

El estómago ya rugía, pero sabía de sobra a dónde tenía que ir a comer. La recepcionista me había recomendado un par de restaurantes siendo uno de ellos un vegetariano: Teresa Carles, que fue donde comí. El local molaba bastante, y fueron muy educados conmigo en todo momento. La comida es de sobresaliente en este sitio, siendo cantidades abundantes y con mucho sabor (además de sano!). La carta es un poco curiosa porque te aparece lo de todo el mes, pero los platos solo están disponibles durante una semana. Y en esa semana te dividen los platos en función de lo que sea el ingrediente principal: Legumbres, verduras, pasta, etc. Sin duda pienso volver aquí.
Los otros sitios donde comí fueron Can Miquel, al lado del hotel, y en Vegas que también estaba al lado del hotel pero en la esquina opuesta a Can Miquel. El primero es una brasería que madre mía. Lo descubrí por Trip Advisor y las leyendas son ciertas. Para ir abriendo boca te sirven una generosa ración de pan con tomate. Todos fueron muy amables conmigo y, al ver que no entendía muy bien eso de que prepararme yo el pan con tomate (me lo trajeron por separado junto con unas aceitunas y la verdad es que pensé que los tomates eran para picar y no los toqué XD), me explicaron cómo se hacía. A partir de ahí supongo que les parecí subnormal y me trataron muy muy bien.
Al otro local, Vegas, fui para encargar una hamburguesa para cenar. El sitio estaba lleno de gente. Pero exagerado. Fue la causa de que tardaran en servirme, pero tras degustar la hamburguesa desde la tranquilidad de mi hotel pude saber por qué. Opción obligatoria si te gustan las hamburguesas.
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